martes, 1 de julio de 2014

Las mejores canciones de la historia

El otro día escuché un programa de radio de una conocida emisora española en el que pedían a sus oyentes que llamaran y les dieran su opinión sobre - nada menos - las mejores canciones de la historia. No las canciones favoritas, sino las mejores canciones. El programa fue muy ameno, no sólo por la música, sino también, y especialmente, por las razones con que los oyentes justificaban su elección. Lo primero que saltaba a la vista (o al oído) fue que el público elegía sus canciones atendiendo a criterios puramente emocionales - verbigracia, en el 87 sonó aquella canción, aquel verano en que conocí a la Jenara, o a Blas, según el caso -. Está claro que en la elección de la música intervienen factores emocionales. Así que me puse a meditar acerca de ello. ¿Hay alguna manera de desligar las emociones de los aspectos estrictamente estéticos? ¿Es posible crear una clasificación que contenga, de manera objetiva, las mejores canciones de la historia?

Entendámonos, no se trata de crear una abúlica lista de canciones, como aquellos rankings de los mejores guitarristas que sitúan a Jimi Hendrix en el primer puesto por desidia y/o convencionalismo. Tampoco podemos acudir a criterios tales como las ventas de discos, la difusión radiofónica o las listas de éxitos, ya que estos datos son manipulados a conveniencia y sobre todo, porque hay superventas que son auténticos bodrios, y no cito ejemplos para no herir susceptibilidades (no vaya a ser que Four Non Blondes lean ésto). Si atendemos a criterios tales como la calidad de la música o la estética también habrá una importante carga subjetiva, pero al menos ya estamos fijando unos baremos, digamos, que pueden ser universalmente aceptados por el común de los mortales. La calidad de la producción, los músicos, los vocalistas, etc., es un aspecto que distingue unos trabajos de otros. La destreza de un batería como Steve Gadd, por ejemplo, imprimirá muchos más matices en una canción que una máquina de ritmos. Y la resonancia de los instrumentos acústicos dará calidez y una vibración distinta a meras imitaciones electrónicas, si bien hay creaciones electrónicas que por su talento y calidad están en la cima de la música, dentro de su género.

Además de los criterios técnicos podemos aplicar otros, como la comercialidad, no en el sentido antes apuntado de cifras de ventas, sino en el sentido de lo que los anglosajones llaman "the hook", es decir, el gancho, aquella cualidad que hace de una canción especialmente atractiva a los oídos de quien la escucha. Una cualidad muy valiosa que no hace simplemente referencia a estribillos pegadizos - que también -, sino a aquella gracia, aquella elegancia o buen gusto que nace de momentos de inspiración explosiva, algo difícil de definir pero fácil de captar, aquello que hace una canción especial y la distingue de las demás. Está claro que una cualidad tan indefinible también debe ser algo subjetivo. Pero esto también alcanza a otros aspectos más objetivos, como los arreglos y la producción musical en general.

Creo que también es importante citar como fundamento de las mejores canciones a la inflluencia que una determinada canción imprime en otras que le siguen. No estoy hablando de la trayectoria de tal o cual artista, sino de la huella sonora que una simple canción puede dejar, bien iniciando un nuevo y fructífero género o subgénero musical (siempre y cuando no se trate de una simple y burda operación de márketing, me acaban de confirmar que Four Non Blondes no están leyendo este artículo), bien influyendo en otros artistas aunque no estén directamente emparentados con la canción origen. Esto es especialmente meritorio, pues también requiere una carga de genialidad en el compositor y en los intérpretes. Este criterio estaría a medio camino entre lo objetivo y lo subjetivo, tal vez más en el ámbito de lo que puede ser apreciado con independencia de las emociones o el juicio personal. 

De modo que, si tenemos en cuenta todos estos aspectos, tanto objetivos como subjetivos y los utilizamos para la búsqueda de canciones, seguramente obtendremos un nutrido grupo de joyas, todas ellas excelentes, únicas, especiales. Pero... ¿las mejores? Yo tengo mi lista particular de canciones, como cualquier persona que tenga un mínimo interés en lo musical. Renuncio a sentar cátedra, lógicamente, pues si mi lista coincide con la de otro aficionado a la música será por razones de probabilidad. Sin embargo, en mi lista cada una de las canciones reúne los criterios que he mencionado antes, fijando una calidad excepcional como criterio mínimo para ser consideradas como las mejores. Obviamente, si están en la lista es por un motivo subjetivo. En mi caso particular, mi requisito imprescindible es que una determinada canción me produzca las mismas emociones que me provocó la primera vez que la escuché, así hayan sido cientos de veces escuchadas, y durante años y años. Siempre me producen esa extraña emoción que eriza los pelos, te pone la piel de gallina, levanta escalofríos, te emociona y te abstrae. Esas canciones que nunca te cansas de escuchar, una y otra vez. Algo puramente subjetivo, pero siempre está bien detenerse un momento a pensar sobre estos grandes clásicos.

Esta es mi lista de canciones, no en orden de preferencia, pero sí en el orden en el que acudieron a mi cabeza. Ya os advierto que Beyoncé no está en ella. ¿Cual es la vuestra?


Queen - Bohemian Rhapsody


En un mundo imaginario en el que yo fuera emperador, impondría a mis súbditos Bohemian Rhapsody como mejor canción de la historia, se estudiaría en las escuelas y sería el himno mundial (¿dije mundial?¡Universal!). Quiero decir que, si bien no me atrevo a definirla como la mejor, si la imagino como aquella sobre la que podría haber más consenso. No se trata solamente de la excepcional inspiración de Freddie Mercury, sino también de la extraordinaria ejecución de todos los componentes de la banda - Queen es posiblemente el grupo más completo y de mayor calidad si atendemos a la calidad de cada uno de sus miembros, aunque esto es también una apreciación personal, y con permiso de The Beatles en el aspecto compositivo -. La producción es impecable, el acabado perfecto, la energía apabullante. Y además, ¿quién no ha gritado alguna vez Galileo Galileo Galileo Figaro magnificooooo!!!!? Pues eso.


Electric Light Orchestra - Mr. Blue Sky


Yo creo que el motivo fundamental por el que Jeff Lynne es uno de los músicos y compositores más infravalorados de la historia del rock es porque los críticos musicales, considerados en general, son muy prejuiciosos. A mi manera, y modestamente, yo también me considero crítico musical, y aunque también tendré prejuicios propios de una persona que vierte sus opiniones de manera pública o privada, siempre intento colocar a este genio a la altura que se merece. Votada por los británicos como una de las mejores (véanse las clasificaciones de la BBC), Mr Blue Sky es para mí la cima creativa de su compositor cuando se hallaba en el momento álgido de su inspiración. La gracia, la elegancia, el rabioso optimismo que contagia, su bella melodía, su exquisita producción, sus cuidados arreglos... La nave espacial más perfecta que pueda abducirte en un día soleado, sin nubes en el cielo, mientras todo el mundo juega en suaves y onduladas colinas de verde hierba y limoneros en flor.


The Beatles - Across The Universe


Este es uno de esos raros casos en los que la producción musical no juega un excesivo papel en el resultado final. La versión más conocida fue producida por Phil Spector quien, ya se sabe, tenía un gusto un tanto morboso por los coros y los violines en plan a Dios pongo por testigo. Aunque George Martin nos hubiera llevado seguramente por campos de fresas, hay que agradecer a la producción de Spector la virtud de que deja al desnudo la impresionante belleza de su melodía, sencilla, onírica, cósmica, llevada en volandas por los acordes, sinuosa, evocadora, inspiradora y emocionante. Aunque originalmente acreditada a Lennon y McCartney, lleva impresa la inconfundible marca de Lennon. McCartney es un compositor extraordinario, pero Lennon tenía esa chispa genial inimitable, un raro instinto que hacía de melodías sencillas como Across the Universe algo especial. Estanques de pena, olas de alegría a través del universo.


Depeche Mode - In Your Room


Si, los de Basildon también están en mi lista. Pienso que Martin Gore es uno de los más grandes genios de los últimos treinta años, y aunque el jodío lleva ya bastante tiempo sin escribir canciones realmente buenas - buenas dentro de su altísimo nivel -, ha escrito páginas absolutamente memorables en la escena del pop. In Your Room, incluída en Songs of Faith and Devotion, es una joya dentro de un tesoro, pues este álbum es excelente y tal vez su último gran disco. Martin Gore tiene la rara habilidad de combinar un elevado sentido estético de la melodía con un regusto barroco, refinado y ligeramente retorcido en sus composiciones, algo que le hace indiscutiblemente único. In Your Room reúne lo mejor de la esencia de su creador, y además tiene un plus energético, una tensión contenida que se desata liberando calor oscuro, vibraciones suavemente siniestras y escalofríos cada vez que invade las ondas. 


David Bowie - Space Oddity


Lamento decirlo, pero creo que David Bowie es un artista irregular. Capaz de alternar obras maestras de gran belleza con producciones pobres y poco inspiradas. Por fortuna, sus obras maestras brillan tan espléndidamente que podemos perdonarle sus traspiés sin mayor problema. Sobre todo cuando hablamos de Space Oddity, que da título también a su primer álbum, por cierto, absolutamente maravilloso. Una canción oscura y luminosa a la vez, con una melodía cantada como en una letanía y un hermoso estribillo que irrumpe inundando de rayos de sol la órbita de este planeta llamado rock. La conmovedora historia del astronauta perdido en el espacio que añora a su mujer. El inspirado rasgueo de guitarra acústica, los arreglos atmosféricos, las cuidadas voces, el ambiente melancólico. La ternura de su personaje, que flota en el espacio, sentado en una lata. Una maravilla.


Pink Floyd - Shine On You Crazy Diamond


Poco se puede añadir a lo que anteriormente se ha dicho sobre esta impresionante muestra del más puro rock espacial, punto culminante del rock progresivo, en mi opinión. Aunque bien pensado, no cabe duda de que esta legendaria música es hija de sus tiempos. Hoy en día, la idea de iniciar un álbum con ocho minutos instrumentales provocaría una apoplejía a cualquier ejecutivo de multinacional discográfica. Pero eran los tiempos de la creatividad y en cierto modo del "todo vale". Y al fin y al cabo, llevaban años haciendo lo que les daba la gana. Y esta libertad, bien entendida y dirigida con indudable talento, da como fruto esta maravilla. A nivel compositivo, creativo, artístico y de producción es ciertamente impecable, como si todos los elementos se hubieran conjuntado para alumbrar estos minutos de atmósferas deslumbrantes. Dominio absoluto de la expresión dramática en la música, letras brillantes y una construcción perfecta hacen de Shine on you crazy diamond, para mí, la obra cumbre del progresivo, al menos en su vertiente más... espacial.


Alan Parsons Project - Eye in the Sky


Formado en la privilegiada esfera de George Martin y Pink Floyd, Alan Parsons no requiere mayor presentación. Su excepcional talento como productor y músico se vio además favorecido por la elección de su viejo camarada Eric Woolfson, un antiguo contable, como compañero de viaje cuando emprendió Alan Parsons Project, banda con la que finalmente alcanzaría el reconocimiento popular, pues antes de esto ya era un reputadísimo ingeniero de sonido y músico en el ámbito de su profesión. Eye in the Sky, contenido en el álbum homónimo de la banda, responde plenamente a lo que antes me refería cuando hablaba del "hook", del gancho, de la capacidad decididamente comercial, de la calidad y cualidad de una canción que aglutina a millones de fans a su alrededor. En esta canción todo es perfecto. Todo está balanceado, todo responde a un plan. Y ese plan está dirigido a crear uno de los himnos pop por antonomasia, una canción que todavía hoy se escucha decenas de veces en las emisoras de todo el planeta. Ya sé que Four Non Blondes sonaron mucho en su época, pero ¿seguirán sonando en 2.040? Más de treinta años después, Eye in the Sky sigue asombrando por su brillo, su frescura, y especialmente por su inspiradísimo y genial estribillo. ¿Música para consumo de masas? Por supuesto. ¿Pop sin pretensiones? Pues claro. Pero el talento también se esconde en las melodías pop y en la radio fórmula. 


Kraftwerk - Radioactivity


No sé si Ralf Hütter y Florian Schneider previeron a finales de los 60, cuando formaban parte del grupo Organisation, que poco tiempo después se convertirían en Kraftwerk, una de las bandas más influyentes - si no la que más - en el ámbito de la música electrónica. Nacidos en el seno de la corriente genuinamente alemana conocida como Krautrock (rock repollo), Kraftwerk evolucionó de las vaporosas melodías para flauta a la frialdad de los sintetizadores, alcanzando  las más altas cotas en esta música tecnológica. Su mejor disco en mi opinión, Radioactivity, recoge esta canción del mismo nombre que encarna a la perfección el espíritu de estos alemanes. El inolvidable riff de sintetizador, los originales sonidos de percusión - creados por la banda a partir de instrumentos construídos por ellos mismos -, la atmósfera misteriosa y un tanto tétrica, el equilibrio y la construcción... Radioactivity supone un hito en el pop electrónico, y sirvió de inspiración - como el resto de la producción de esta banda - a muchas otras bandas que vinieron después, desde Depeche Mode a nuestros geniales Azul y Negro


Joan Manuel Serrat - Mediterráneo


Mediterráneo es una de esas raras gemas cuya música fluye con naturalidad y sencillez, con soltura y brillantez, fruto de la inspiración y el talento de quienes intervienen en ella. Para hacer eso es preciso ser un genio como Joan Manuel Serrat, que además contó con la dirección musical de otros dos extraordinarios músicos, Juan Carlos Calderón y Gian Piero Reverberi. Del primero de ellos es el complejo y raro compás en seis por cuatro sobre el que esta inmensa canción se sostiene. La sobrenatural inspiración en la letra y melodía de Joan Manuel Serrat está envuelta en delicados, armoniosos y cálidos arreglos, una de las canciones más importantes de nuestro pop, reconocida dentro y fuera de nuestras fronteras. Por ejemplo, la revista especializada Rolling Stone la considera como la mejor canción en español, y por una vez estoy de acuerdo con la revista reina del topicazo. Mediterráneo da título al álbum en el que está incluída, junto con otro soberbio grupo de canciones que encumbraron definitivamente a Serrat - corría el año 1971 - como uno de los más grandes cantautores en habla hispana. Un himno a la libertad, a la belleza, a la tierra querida, a los aromas recordados, al color y al sonido. 


Franco Battiato - Nomadi


De las cintas de cassette con versiones de canciones pop que se vendían en las gasolineras y las secuencias de piano repetidas ad nauseam hasta convertirse en uno de los grandes de la canción, no ya italiana, sino universal, Franco Battiato ha experimentado múltiples etapas en su ya larga carrera. Nomadi - o Nómadas, en la versión española - pertenece a tal vez su etapa de mayor popularidad. Es cierto que la música de los ochenta no ha resistido demasiado bien el paso del tiempo: ese sonido genérico bruñido con papel de lija, el jovial abuso de los sintetizadores, esas baterías tan whoosssshh y tan toumppffff, por no hablar del puto saxofón. Nomadi no se deja llevar por esa estética, al menos en parte. Además de sus excelentes e inspiradas melodía y letra - la búsqueda de la identidad, la soledad, la experiencia de sentirse lejos del hogar, la necesidad de encontrarse con el propio ser -, todo el conjunto, la armonía y la delicadeza de esta canción la convierten en algo inspirador y profundo. Imposible escucharla sin conmoverse, sin sentirse transportado a otro lugar, buscando la dimensión insondable. 




Hasta aquí esta pequeña muestra. Está claro que hubiera añadido treinta, cuarenta, cincuenta canciones más, pero en algún momento había que pararse. Quedaron fuera Led Zeppelin, Stevie Wonder, Edith Piaf, The Who, The Shadows, Mike Oldfield, Radiohead, Goldfrapp, Dire Straits, Focus, The Eagles, A.C.T., Simon & Garfunkel, Bob Dylan, Jorge Drexler y tantísimos otros. ¿Cuales son vuestras canciones? Serán fruto de vuestra experiencia personal, de vuestros gustos estéticos, de vuestra forma de ser y de ver el mundo y la música. En todo caso, es toda una sensación pensar y escribir sobre tus mejores canciones. Aquellas que te acompañan a lo largo de tu vida y que, de alguna manera, forman parte de ti.




4 comentarios:

  1. No me gusta ninguna de las canciones que has elegido, jajajajajajajaj. Pero sí que es cierto que, al margen de lo que a mí o al resto del mundo le pueda gustar, hay características universales —quizá muy vagas, pero suficientes— que convierten una canción predilecta en "la mejor". Ademá esta cualidad no debe regirse por la temporalidad o la moda, tampoco por la producción o por la laboriosidad. Para mí la mejor canción es la que contagia en mi interior el mejor sentimiento. Será muy difícil que las mejores canciones, para mí, sean tristes. La música es emoción, y como tal, la mejor emoción es luminosa. Yo lo veo así. ¿Mis mejores canciones? Pues no sé qué decirte.......... De Enya, Afer Ventus, por lo complejo de su forma. De E.S. Posthumus, Oraanu Pi, por lo grandioso. De Madonna —sí, la voy a incluir porque, será lo que sea, pero es una gran artista— incluiría Frozen, por lo desgarrado. De Loreena McKennitt —por supuesto— The Mummer's Dance, por la luz mágica que irradia. Podría seguir hasta el infinito, porque hay muchas canciones que, por contagiar la emoción que contagian, podrían ser las mejores. Así que paro aquí, jejeeje. Genial artículo, Pablo!!!!!

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    1. iNere: Si llegas a escojer una de las mías, me hubieras sorprendido!! Jajajaja... has apuntado un dato muy interesante, que es el de la intemporalidad... estaba implícito en mi texto pero creo que es más acertado citarlo como un elemento más para definir las mejores canciones como tu has hecho... Muchas gracias, y por cierto, buena selección de temas...

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  2. Ya se echaba de menos al Búnker!
    Un post muy osado Pablo, eres un valiente. Coincido contigo en la selección que has hecho de Bowie, ELO, Queen y Serrat. De los insuperables Pink Floyd jamás he conseguido decantarme por alguna en especial, aunque esa tb está en mi saca de las maravillas. Respecto al disco que has elegido de Alan Parsons yo hubiese destacado Old and Wise, esa canción siempre me saca alguna lágrima. Pero es que tb están The cast of Amontillado, The turn of a friendly card, The shadow of a lonley man, Day after Day (the show must go on)... ufff mejor no sigo. Pero Pablo, y nuestros adorados Moody Blues?? Tuesday Afternoon, Forever Autumn, Blue World, The Voice!! Esa voz de Hayward que todo lo convierte en oro.
    Y el The load out+Stay de Jackson Browne, el Bluest blues de Alvin Lee, Hause of the rising sun de Animals, Layla de los Derek & The Dominos y su coda final de piano, Changing of the guards o Going Going Gone de Dylan (aunque yo prefiera la versión de Steve Howe), Summertime de Janis Joplin, Helpessly hoping de CSN, Stairway to heaven de Led Zeppelin, Dust in the wind de Kansas, Heart of gold de Neil Young, A change is gonna come de Sam Cooke, Anothers man's woman de Supertramp o el Lovers in the wind de Hodgson.... y etc etc etc. A los Stones ni los toco por motivos obvios jajaja...

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    1. Si, ya está aquí el Bunker, muchas gracias, Nieves... yo también lo echaba de menos... Pues que quieres que te diga, estoy repasando tu lista particular y todos los temas que citas son dignos de estar en una de estas listas... sí, ya se que hubieras incluído unas cuantas de los Rolling, jajajaja, pero el resto es soberbio... Los Moody Blues también quedaron fuera por poco - Tuesday Afternoon, qué maravilla -, es tan difícil quedarse con unas pocas!!! Muchas gracias...

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